Cuando sueño, vienen a mí las calles polvorientas donde correteó sin rumbo el animalito enflaquecido de mi infancia, las ferias con sus olores propios, sus platillos que llenaban el ojo, el juego de luces, música y rechinidos de los juegos mecánicos, los gritos de un hombre que aún canta las cartas de la lotería.
Casi siempre cruzo una puerta y recuerdo: yo no sueño nunca.
noviembre 2020
No hay comentarios:
Publicar un comentario