Hay días en que me pregunto cómo perdemos la inocencia, si alguna vez la tuvimos; si por descuido la dejamos caer como un alfiler al doblar en una esquina del deseo, apresurados por llegar a un sitio que ahora muy seguramente no recordamos.
Algunas de esas veces pienso que la vida sería mejor sin toda la bella pero lastimosa parafernalia de la lealtad fraterna. De las patrias que se construyen a temprana edad, cuando lo más fiel es lo fugaz.
abril 2021
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