Aquí, de nuevo, nunca pasa nada. La lluvia es desesperada y torrencial cada noche. Por la mañana, un árbol cae empujado por el beso lingual de la motosierra, un hombre se fractura un hueso al caer sobre una roca tratando de asir el viento y una mujer, al caer la tarde, es alcanzada por un rayo mientras camina por la calle rumbo a casa, donde la espera, como siempre, el polvo de la rutina.
Yo he soñado con José Ángel durante la primera lluvia, que arrastrará consigo piedras y troncos que destrozarán caminos; las serpientes dormirán el diluvio en las vigas de las casas, cuidando el sueño de sus habitantes.
septiembre 2021
No hay comentarios:
Publicar un comentario