Algunas veces sueño continuaciones del día. Que me recuesto y alguien, una presencia que nunca veo, sacude la cama donde duermo o me avisa de los horrores que acechan a mis amigos cercanos. En el delirio onírico, estoy en la misma habitación en la que me he quedado dormido. Sueño la inmovilidad y esta, en el despertar violento, se transmite a la vigilia.
Cuando consigo incorporarme sé que no volveré a dormir por esa noche, que las horas serán largas hasta que llegue el alba. Que no volveré a dormir con calma las siguientes noches.
abril 2022
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