Promesas de salvación para empezar el día.
Don Panchito vino a recoger un croquis. Me preguntó cuánto era y le dije que lo dejaba a su consideración, aunque bien pude decirle que fueron cinco los pesos que pagué por la impresión. No espero pago alguno, pero tampoco quise decirlo así porque se hubiera ofendido. Es un viejo que se ofende fácilmente.
Sonrió y empezó a contarme la historia de un tal Noé y su idea enloquecida de un arca para salvarse de la furia de un dios enojado con su obra. Lo contaba con la convicción del que ha sido testigo presencial de un hecho insólito. El arca quedó a un codo de alcanzar el techo del cielo, como si hubiera estado en el diluvio. Esperaba que me contara la coloración de la aguas o la forma de las nubes, pero supongo que esos detalles no importan cuando alguien habla de la salvación de una humanidad reducida por agua. Cuando terminó me dió un abrazo y se fue.
Supongo que ese fue el pago.
junio 2022
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