Colgado en la defensa trasera de una camioneta miro el Cerro de los Tres Picos mientras descendemos hacia el río Escalón. Estoy tan absorto que apenas alcanzo a notar el bullicio de los otros pasajeros. Miro hacia atrás y veo dar vueltas algo que parece un tronco unos metros carretera arriba. Un mototaxi, que aquí llaman pochimovil por su parecido a una tortuga endémica de Tabasco, le pasa encima al supuesto tronco y se oye un crujido. Todos se ríen pero yo no entiendo hasta que retoman la cháchara: una serpiente cruzó la carretera y se golpeó contra la llanta del vehículo, el pochimovil la remató.
Al parecer era una ratonera. están seguros que no era una nauyaca ni una mazacuah, o un brazo de piedra. Yo sólo sé que alcancé a ver, apenas, un bulto de buen tamaño rodando.
Alguien recuerda que la mazacuah devora nauyacas, pollos, tacuasín y armadillo; que sigue de cerca a las vacas recién paridas para ordeñarlas por la noche, que persigue al que le teme aunque su mordida no tenga veneno, o tenga tan poco que le sea inútil frente al hombre. Uno de los hombres cuenta que una vez, bolo, persiguió a una mazacuah, y solo por hacerle una maldad, la obligó a beber de su trago. se murió, pregunta otro pasajero, como afirmando. se murió, confirma el otro, pero dando a entender que lo supone. luego comienzan a hablar de gente muerta, ya hemos pasado el puente del escalón. golpeo la lámina para avisar que bajo.
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