Hoy descubrí que en este pueblo olvidado hasta por el más insignificante de los dioses, hay una pipa de gas vagando por ahí, blanca como un hipopótamo albino, a la espera de algún necesitado que no puede pagar el cilindro completo, y pide recargas de algunos pesos, que la llame, y la llamé.
Y de nuevo hay una llama en la cocina.
agosto 2020
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