Pienso en la palabra desgarramiento. No sé cómo ha llegado a mi cabeza, pero aquí está, dándome vueltas. Pienso en la palabra desgarramiento pero no pienso en el dolor físico sino en un sentimiento de indefensión que llega de pronto a poner su tienda de campaña sobre el pecho.
En esa sentimiento de vulnerabílisima orfandad que siente quien se ha quedado de un momento a otro sin defensa posible ante el mundo, aunque esa defensa no haya sido nunca sino apenas un placebo, el arma de una rosa que jamás se enfrentó a un tigre o a la sequía.
octubre 2021
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