Acá dicen que se plantó el verano cuando hace cuatro días no hay ni sospecha de lluvia. Sin embargo, el cauce del río crece y se mete entre algunos maizales sin cosechar. Río arriba no ha parado de llover: desde aquí, algunas noches despejadas alcanzo a ver el fulgor lejano de los relámpagos.
Tengo ganas de poner música y bajarla con tragos espaciados de licor barato.
Tengo la despensa vacía, como el deseo. Y ninguna gana de llenar sus estantes.
octubre 2021
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