viernes, 28 de abril de 2023

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El racimo no era grande aunque ahora que todos sus frutos maduraron evitar que se desperdicien me parece un trabajo interminable.
Fritos, asados, en torta, empanizados, rellenos, crudos, hay momentos en que siento la garganta a un paso de la arcada que da pie al vómito. Pero no es más que un reflejo, pues aunque el paladar se canse, el sabor del plátano macho me sigue pareciendo delicioso.
Si pudiera, cada día pondría la cacerola al fuego, con sal, tomate, papas y lentejas para sazonar las infinitas rebanadas fritas del plátano.
Creo que no hay mayor acto de amor propio que cocinar para uno unas humildes lentejas sin más pretensión que llenar el foso de la barriga. Y qué mejor si además sabe a plátano macho.
 
noviembre 2022

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