Mientras los arroyos se llenan de agua y se arrastran ladera abajo, engrosando el cauce siempre hambriento del río, te sueño atravesada por el desierto, besada de noche y de frío mientras la sed y el miedo se te enroscan en el alma, y justo cuando están a punto de apretar la mandíbula o tú estás a punto de desfallecer amanece y es momento de tomar un respiro, mordiscar galletas saladas acompañadas de brevísimos sorbos de agua, entonces despierto y sé que no se detendrá la lluvia ni este modo ciego de extrañarte, ni este paulatino olvido, ni este recordar que recuerdo que fuimos pero vaga, sutilmente.
enero 2023
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