Después del Sueño de Bolívar, la carretera es una sucesión de curvas y bifurcaciones que olvido pronto. Los caseríos quedan atrás con su corro se fantasmas, fechas que pierden su significado a fuerza de repetirlas, por economía del lenguaje: nosotros avanzamos sin apenas mirar atrás.
Ahora mismo, kilómetros y cervezas más tarde, no podría decir dónde estoy. Sé que instalamos un artilugio que eructa música a cambio de monedas, que espero una llamada que no llegará, que tengo sueño, que es media noche y mi palabra es vana.
febrero 2023
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