domingo, 23 de abril de 2023

023

 

En la flama helada de estos días, nada nombro, a nadie llamo. Encuentro cosas rotas por doquiera. Cosas que encuentran su horma en la palabra que las nombra.
Creo en la resquebrajadura, en la grieta, como punto de partida. Afuera crece el musgo por las paredes, en las ventanas hay una aglomeración de caracoles. En la flama helada de estos días, las moscas ralentizan su vuelo, el matamoscas hace festín con las que sobreviven al frío.
Creo en la herida y en los modos que tiene el hombre para hacer llevadero el dolor que la acompaña. Creo que todo dolor es olvidable. A fin de cuentas, pocos recordamos el nacimiento, que es el primer dolor.
Las palabras acuden en tropel. Pero nadie abrirá la puerta de la casa mientras afuera se pudran las matas de tomate y albahaca.
Creo en el silencio como una capa de hielo a la que es necesario dejar engrosarse antes de romperla.
 
septiembre 2020

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  la tarde se interrumpe con el sonido de un altavoz: hay pan caliente en la casa del señor José. luego vuelve el trinar de las aves, el r...